(Concepción orgánica de la naturaleza frente a la perspectiva mecánica)

La Filosofía de la Naturaleza ha sido abordada en las aulas desde una concepción mecánica, basada en leyes físicas y fórmulas matemáticas. Se ha convertido en una disciplina analizada desde la objetividad científica, como algo ajeno al estudioso, que se separa de dicha disciplina para racionalizarla. Sin embargo, creo que este análisis es parcial y, por tanto, incompleto y nos lleva al fracaso y al deterioro del planeta, por cuanto la Filosofía de la Naturaleza muere aprisionada en el molde mecanicista que se mueve en lo estático y que se estudia desde la objetividad y la ajenidad.

Si, por el contrario, nos planteamos la Filosofía de la Naturaleza desde una concepción orgánica de la misma, nos situamos inmersos en ella, vivos en ella. No la pensamos, la vivimos y la experimentamos desde la subjetividad, desde la íntima conexión de todas las moléculas de un Todo vivo.

Esta perspectiva nos implica en el cuidado de la naturaleza desde el cuidado propio y personal, nos lleva a amar la naturaleza como amamos nuestra naturaleza, porque una y otra cohabitan en una misma esencia.

Pasamos de estudiar filosofía de la naturaleza a descubrir filosofía en la naturaleza.

La concepción mecanicista y la concepción orgánica de la naturaleza no deben oponerse, son dos caras de la misma moneda, pero hemos pasado tantos siglos en la “mecánica” considerando la naturaleza y el cosmos funcionando como un reloj, que creemos que es una máquina, sin ser conscientes de que es un reloj vivo, un corazón de cuyo latido depende nuestra vida.

Andrea Luca

Madrid, 5 de octubre de 2015

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