Pinocho_(audio-cuento)

De la madera el Artesano sacó un ser a su imagen y semejanza. Así calmó su deseo. Dibujó sobre su carita dos grandes y expresivos ojos, que comenzaron a ver la realidad desde las imágenes de su mente de muñeco.

Esa realidad estaba poblada de engañosos personajes, del trajín de lo cotidiano que oculta la boca del pozo, de bosques milagrosos por los que transitan las sombras que ahogan, del país de los juguetes que juegan con nosotros y nos rompen y abandonan cuando ya no les entretenemos.

Peligrosa era la realidad como peligrosa es para nosotros cuando somos marionetas del mundo con mirada de madera.

¿Por qué no escucharemos al Pepito grillo que nos acompaña? ¿Por qué no nos abandonaremos al dulce hacer del Artesano que nos repara cada vez que se nos queman los pies de palo de tanto caminar por el fuego fatuo de la vida?

Un día nos salva un hada buena y prometemos enmendarnos engañándonos una vez más a nosotros mismos. Larga es la nariz con la que nos chocamos con cuanto nos rodea, con la que nos golpeamos con las demás prominentes narices que habitan la misma trama.

¡No será que no tenemos ayudas en este tránsito de guiñoles!

Un día algo pasa, nos toca el corazón saber que el Artesano que nos creó nos necesita. Que nos lleva buscando por noches, mares y tormentas y nos lanzamos al agua buscándoLe para pedir perdón y fundirnos en un abrazo.

Ese es el camino que transforma la madera y la hace humana. Ese es el Amor que late en la mirada disipando las tinieblas. Ese es el renacimiento que nos asemeja y nos convierte en hijos, allí donde el cuento deja su moraleja.

 

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